Implantes Cocleares

 

clip

Probablemente el factor más importante para el desarrollo del cerebro, especialmente del sistema auditivo, es la estimulación. En los niños el cerebro está modificándose constantemente gracias a la experiencia sensorial; cambios funcionales en el cerebro producen alteraciones en el comportamiento y viceversa esto se llama maleabilidad o plasticidad y su máxima expresión se presenta en los niños más pequeños. La detección temprana de los trastornos auditivos con la consiguiente intervención, reduce significativamente los efectos nocivos de la deprivación auditiva. De ahí la importancia de realizar el implante coclear a la menor edad posible.

La audición puede ser finamente examinada desde el primer día de vida del infante, permitiendo así el diagnóstico temprano de una pérdida auditiva; la importancia de esta detección temprana es enorme, ya que cuando un niño presenta trastornos auditivos, pierde algo más que la capacidad de escuchar; se compromete la adquisición normal del lenguaje y en consecuencia se afecta el desarrollo intelectual; a la vez, la adaptación social y la posterior vida escolar y laboral también sufren los efectos adversos de este trastorno.

Existen cuatro grados de pérdida auditiva: la pérdida leve, moderada, severa y profunda. Un oído afectado con sordera profunda típicamente ha perdido la mayoría de los receptores del oído interno. Hacer los sonidos más fuertes o aumentar el nivel de amplificación a través de un audífono no es suficiente para que las células ciliadas disminuidas puedan procesar los sonidos y hacerlos comprensibles. Entonces, en las sorderas profundas, la amplificación convencional mediante audífonos ofrece beneficios nulos. De ahí que los esfuerzos de grupos de investigación en las últimas décadas se han centrado en el desarrollo de nuevas tecnologías que permitan sobrepasar estas limitaciones, al hacer una estimulación directa sobre las fibras del nervio auditivo que aun funcionan normalmente, permitiendo de esa manera al individuo escuchar. Esta tecnología se conoce como implante coclear.

El implante coclear constituye actualmente la única solución eficaz en los casos de hipoacusias neurosensoriales severas o profundas. El principio básico de los implantes cocleares consiste en la estimulación eléctrica del nervio auditivo. De este modo, insertando corriente eléctrica en las proximidades del nervio auditivo, el implante sustituye la generación de potenciales de acción de las células ciliadas, haciendo posible la percepción de estímulos auditivos. El sistema consta de dos subsistemas, la parte externa y la parte interna, esta última implantada mediante una intervención quirúrgica. La parte externa del equipo consta de un micrófono, el procesador de señal (o procesador de voz), la unidad de baterías y el transmisor de radio frecuencia. La parte interna está formada por un receptor de radio frecuencia-generador de estímulos, un electrodo de referencia (que no está presente en todos los modelos de implantes) y una guía de electrodos que contiene los distintos electrodos y que permite que éstos sean alojados en la cóclea.

oido

El papel de cada elemento del sistema se puede comprender fácilmente siguiendo el camino que sigue la señal de audio desde la adquisición hasta la estimulación del nervio auditivo. La señal de audio, una vez adquirida por el micrófono es amplificada y analizada por el procesador. El conjunto de operaciones realizadas por el procesador depende de la estrategia de codificación, y varía bastante de unos modelos a otros, si bien todos los procesadores actuales tienen en común la separación de la señal de audio en distintas bandas de frecuencia, con el objeto de asociar cada banda espectral a un electrodo y por tanto a una región de la cóclea. El procesador, por tanto, calcula con qué intensidad de corriente deberá ser estimulado cada uno de los electrodos en cada instante de tiempo. Esta información es codificada y transmitida junto con la energía eléctrica necesaria para la estimulación eléctrica mediante una transmisión de radio frecuencia, a través de la piel del paciente, hacia la parte interna implantada. Tanto el transmisor como el receptor-emisor de estímulos disponen de sendas antenas de radio que permiten esta transmisión. El receptor-emisor de estímulos recibe la señal radio, la decodifica obteniendo los niveles de estimulación eléctrica en cada electrodo y en cada instante de tiempo, y genera los estímulos cocleares, estableciendo una diferencia de potencial entre el electrodo de referencia y cada uno de los electrodos alojados en la cóclea. Los estímulos eléctricos producidos en la cóclea dan lugar a la generación de potenciales de acción en el nervio auditivo, que son transmitidos al cerebro y percibidos e interpretados como sensaciones auditivas o sonidos. La unidad de baterías juega un papel fundamental en todo el proceso, pues debe proporcionar la energía eléctrica necesaria para el procesamiento de señal, la transmisión de radio frecuencia entre las partes interna y externa, y la estimulación eléctrica del nervio auditivo.

La cóclea sana realiza un proceso de análisis del sonido que permite extraer información relativa a la intensidad, la distribución espectral y la distribución temporal de la energía acústica. Esta información queda representada en forma de potenciales de acción en el nervio auditivo, y es transmitida al cerebro donde es procesada e interpretada. En una cóclea dañada, el implante coclear trata de imitar el mecanismo de conversión del sonido en potenciales de acción, proporcionando al paciente implantado una representación del sonido lo más parecida posible a la que tendría con una cóclea sana.

radio

El proceso que sigue un menor afectado por una hipoacusia severa o profunda, desde que es diagnosticada la sordera hasta que es implantado y rehabilitado, incluye las siguientes fases: diagnóstico y evaluación de la hipoacusia, selección del paciente, intervención quirúrgica, ajuste del procesador, rehabilitación y seguimiento. Se consideran indicados los implantes cocleares en niños que presentan una hipoacusia neurosensorial bilateral severa o profunda de origen coclear y que se benefician de forma insuficiente o nula del uso de las prótesis auditivas. La prescripción del implante coclear suele evaluarse teniendo en cuenta los beneficios que se espera que se logren gracias a la utilización del implante, tanto en términos absolutos (la capacidad auditiva y lingüística que puede llegar a alcanzar el paciente al ser implantado) como relativos (la mejora que va a experimentar con respecto a su situación sin implante). En términos generales, los principales factores pronóstico que determinan el aprovechamiento del implante son la edad de implantación, el grado, evolución y duración de la hipoacusia, el nivel lingüístico del paciente y sus habilidades cognitivas.

La investigación y la observación que han desarrollado los médicos especialistas de FESORMEX muestran que los resultados en el dominio de la lengua oral son mejores para aquellos niños que son implantados en una edad temprana, porque estos son los años en los que la mente esta más preparada para adaptarse y dominar el lenguaje. Para los niños que han sido implantados de pequeños, la lengua oral parece emerger más naturalmente.

Mientras que la implantación temprana es óptima para un desarrollo más fácil de las habilidades lingüísticas, aun hay muchos beneficios para los niños que son implantados luego de estos años de aprendizaje temprano de la lengua. Para los niños que son implantados más tarde, el “éxito” de un implante necesita ser definido de manera diferente. La observación y la investigación sugieren que mientras que para los niños implantados mas tarde hay más beneficios que con los audífonos tradicionales, la existencia de retrasos auditivos en el momento del implante presenta desafíos continuos a la educación y a la rehabilitación.

oido c/imp